No Endurezcáis Vuestros Corazones

De ese mismo modo, en estos tiempos, el Espíritu Santo nos va guiando todo el tiempo y tenemos ese maná espiritual, que es la palabra de Dios, que nos alimenta y sostiene, pero ahora también a algunos no les gusta ese maná, que desciende de lo alto, porque todavía están poniendo la mirada hacia atrás, a la vida antigua, a esas costumbres paganas, del mundo, en Lucas 9:62  Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Sigamos caminamos con Jesús obedeciendo a ese supremo llamamiento, como dijo Pablo en Filipenses 3:14, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Dice el Señor, si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, que sucede cuando se endurece el corazón, cuando ya no desea seguir creyendo en las promesas, cuando la fe decae, cuando uno ve la situación sin esperanza, pero nosotros caminamos por Fe y no por vista, ni nos dejamos llevar por las emociones, sino que creemos en las promesas de bendición En Jeremías 17:9-10  Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. El corazón es engañoso, es la parte de nuestras emociones, es la parte del alma, pero nosotros ya no vivimos por nuestro pensamiento lógico, o raciocinio humano, si no vivimos por fe, creyendo en la palabra de Dios, en Romanos 1:17: Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Más el justo por la fe vivirá.


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