Sanaré tu tierra

2 Crónicas 7
14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;

Dice Señor si se humillare mi Pueblo y se convirtieren de sus malos caminos entonces el Señor oirá desde los cielos las oraciones y perdonará nuestros pecados y sanará la tierra.
Que es humillarse delante de DIOS en otra parte dice al corazón contrito y humillado no lo despreciara el Señor, esto es un corazón que está dispuesto a la obediencia de la palabra, estar contrito, es reconocer sus errores y enderezar su camino, dice en otra parte si reconoces tus pecados y te apartes de el hallaras misericordia, pero que es reconocer tu pecado, es reconocer en qué le estamos fallando, es hacer un análisis de nuestro caminar, es igual cuando vas al médico y te pregunta desde cuándo y porque estás enfermo, es hacer un auto análisis desde cuándo hemos empezado a apartarnos de Dios, cual ha sido nuestro mal proceder para sufrir estas consecuencias, reconocer nuestros errores y venir al trono de gracia a pedir oportuno socorro, luego pedir perdón y humillarnos ante la presencia de Dios, humillarse es reconocer que tenemos un Dios soberano que hizo los cielos y la tierra y reconocer que apartado de El nada podemos hacer, es humillarnos es disponer nuestro corazón a la obediencia de su palabra.
Humillarse no es solamente decir Señor, señor, en Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Esto es que cuando muchos claman a Dios solo para pedir algo pero no quieren cambiar su actitud.
También sucedió cuando ayunaban los israelitas y hacían mucho sacrificio para su cuerpo pero no había un cambio entonces el Señor no oía sus oraciones. En Isaías 58: 1-25
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
El pueblo de Israel ayunaba y clamaban a Dios pero no había un cambio, una disposición a la obediencia, sino que ayunaban con mucho fervor pero no quería cambiar de actitud, porque la bendición viene no solamente cuando vienes a humillarte si no cuando esa humillación viene acompañada con un corazón dispuesto a la obediencia y cumplimiento de su palabra.
Para el Señor lo más importante es que seamos hacedores de su palabra y no tan solo oidores, El quiere, un cambio de conducta, el amor al prójimo, la obediencia de la palabra, es cuando ello produce las bendiciones, es cuando Dios escuchara nuestras oraciones, luego entonces estaremos a cuentas con el Señor:
8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
Las promesas son de bendición, pero Dios quiere un cambio, un arrepentimiento genuino y una nueva manera de vivir como hijos de Dios. Entonces oirá las oraciones, entonces se cumplirá lo que dice, vosotros sois la luz y la sal de la tierra, si la sal se desvaneciera como será salada?, porque la iglesia es aquella que trae bendición a la tierra, muchas veces la mejor predicación es el ejemplo y la manera de actuar de las personas eso habla más.
Santiago 1: 21-25 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Por eso dice el Señor claramente que cuando vayamos a buscar su rostro primero tenemos que estar a cuentas con El, tratando de buscar siempre la paz con todos y la santidad sin la cual nadie verá al Señor.
Mateo.
Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.
De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
Venir ante Dios es reconocer nuestro pecado y si tenemos algo contra nuestro prójimo, primero reconciliarse con tu hermano, estar a cuenta con tu hermano estar en paz con todos, deja esa ofrenda, primero obedece a la palabra entonces venir a mí y yo oiré tus oraciones, calmaré toda tempestad y te bendeciré dice el Señor . AMEN.


Oración
Señor reconozco mis pecados, ayúdame Señor hacer hacedor de tu palabra, ayúdame Señor a estar a cuentas contigo, ayúdame a perdonar y a pedir perdón a mi prójimo, Señor te pido perdón por todos aquellos que conociendo o sin conocer tu palabra se apartaron de ella, Señor ten piedad y misericordia, Señor sana esta tierra.
Amen.


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