
1 Corintios 10 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga
Es lo que Dios nos enseña que no podemos confiar en nuestras fuerzas sino en las fuerzas que proviene de Él, la sabiduría, la ciencia, la inteligencia, todas las bendiciones, proviene del Padre de las luces en el cual no hay mudanza ni sombra de variación, no siendo oidores olvidadizos sino hacedores de su palabra.
Esa obediencia requiere constancia, fidelidad, por ello dice orar sin cesar, sin desmayar, para no caer en tentación, porque la lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados en las regiones celestes, que ponen en las mentes pensamientos de derrota, confusión, distracción, por ello debemos de cuidar esta salvación tan grande con temor y temblor, cuidando nuestra mente y corazón con la oración y la palabra de Dios, en Mateo 22 37-39

Amar a Dios con todo el corazón, con la mente, con el alma, es disponer siempre nuestros sentidos a nutrirnos con la palabra de Dios, obedecer los dos grandes mandamientos. El primero Amar a Dios por encima de todo, es ponerle en primer lugar cada día de nuestra vida con esa conexión espiritual en oración, entonces Él guardará nuestro corazón y pensamientos en Cristo, porque de Él mana la vida, luego nos enseñará a discernir lo bueno de lo malo, para aprender a guardar y proteger nuestra alma, donde se encuentran nuestras emociones y no contaminar nuestra mente con aquello que no está en la voluntad de Dios, El Señor dijo en Josué 1:8-10 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
La palabra de Dios debe estar guardada en la mente y corazón para enfrentar al enemigo, como Josué, que tuvo que enfrentar con la sabiduría que Dios le daba a todos esos enemigos que no le dejaban entrar a la tierra prometida. El enemigo manda esos dardos de duda, de desánimo, de distracción, por ello debemos estar alertas, preparar esa espada del Espíritu que es la palabra de Dios para hacerle frente y declarar sus promesas de bendición en Ro 10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
En Isaías 41 13

Es el Señor que nos sostiene de su mano derecha y dice no temas, yo te ayudo y nos invita a caminar siempre con Él, pero que pasa si nos soltamos de su mano y queremos andar con nuestras propias fuerzas y no reconocemos que apartados de Él nada podemos hacer, las tentaciones están al acecho en todas partes, debemos entender que no debemos caminar con nuestra propia prudencia, pensamientos lógicos, sino buscar esa dirección, que se encuentra en su palabra, para tomar buenas decisiones.
En Proverbios 3:5-8
5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
7 No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
Pensar en todo lo que es de buen nombre, en todo aquello que proviene de Dios, porque el principio de toda sabiduría es el temor a Dios que nos ama con amor eterno y no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Cada día son nuevas sus misericordias, Cada día nos da la oportunidad de volver al camino, si reconocemos nuestros pecados, los confesamos y nos apartamos de el alcanzaremos la misericordia de Dios. Si vemos esos dos grandes mandamientos: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar a tu prójimo como a ti mismo, están basados en el amor perfecto de Dios. Porque Dios es amor.
Si vemos que pasó con Israel en el libro de Amós 6, cuando Israel conociendo la palabra estaban muy reposados y confiados, pensaban que con sus fuerzas podían obtener la victoria, Dios se indignó y trajo castigo porque dieron lugar con su comportamiento al enemigo Amós 6 13-14: Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No hemos adquirido poder con nuestra fuerza? Pues he aquí, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, levantaré yo sobre vosotros a una nación que os oprimirá desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arabá. Dios castigó a Israel por su pecado, así cómo nos ama también nos castiga y corrige.
La comunión con el Padre debe ser de todos los días, cuidando esa Salvación tan grande con temor y temblor, revistiéndonos con las armaduras espirituales que cada día necesitamos para ser esos soldados valientes preparados para la batalla, porque el enemigo viene como un río más la iglesia levanta bandera en el nombre de Jesús. Pero si bajamos la guardia, descuidamos las armaduras espirituales, porque no buscamos del poder de lo alto, de su Santa Presencia, de su Santo Espíritu en oración, y la meditación de la palabra, si ponemos la mirada en el hombre y no en Jesús el autor y consumador de la Fe, entonces seremos más propensos a caer. También la Iglesia como cuerpo y hermanos en Cristo, debemos fortalecemos unos a otros, orando unos a otros, edificándonos con el don que Dios ha repartido a cada uno de nosotros, buscando esa perfecta unidad que Dios quiere, entonces no seremos una presa fácil del maligno.
Que le pasó a David que no fue a la guerra, por tanto, no estaba armado y estaba muy relajado, ese varón lleno de la presencia, siendo un guerrero, se quedó en el palacio, descuidó su comunión y cayó en pecado con Betzabet, cometió adulterio y homicidio, fue una gran ruina para él, Dios le castigó con la muerte de su hijo. Dios le habló mediante el profeta Natan: «¡Tú eres ese hombre! Así dice Yahvé Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel, y te libré de las manos de Saúl. Te di la casa de tu señor, y puse sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá; y si es poco, te añadiré también otras cosas. ¿Por qué menospreciaste a Yahvé haciendo lo malo a sus ojos, matando a espada a Urías el hitita, tomando a su mujer por mujer tuya y matándole por la espada de los amonitas? Pues bien, nunca se apartará la espada de tu casa, ya que me despreciaste y tomaste la mujer de Urías el hitita para hacerla tu mujer.» 2 Samuel 12: 7-10,
Es uno de los muchos ejemplos, que Dios ha dejado para entender que no debemos confiar en nuestras fuerzas, sino que siempre debemos estar con las lámparas encendidas cómo las cinco vírgenes prudentes.
Mirad que el que este firme, que no caiga, que no retroceda. Si no que cada día disponer el corazón a buscar su rostro, en oración, en clamor, para que su unción poderosa y su palabra tome control de nuestros pensamientos y emociones para no apartarnos del Dios vivo, sino que cada día nos esforcemos a buscar esa comunión con el Padre, fortalecernos en el poder de su fuerza. en Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. No mirar atrás, a la vida antigua, sino seguir adelante cumpliendo el supremo llamamiento en Cristo.
Eclesiastés 9:8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
Oración
Señor, ayúdame a no soltarme de tu mano derecha, dame nuevas fuerzas cada día para fortalecerme en el poder de tu fuerza, dame sed y hambre de tu palabra, derrama de tu Santo Espíritu, lléname de tu presencia, lléname de tu unción fresca cada día, Porque fuera de ti nada soy, fortaléceme en tu palabra cada día, tu palabra es Espíritu y vida.
Amén.