Día de restauración

renovación

Quizás hayamos tenido un mal pasado que atormenta nuestro presente, pero hoy puede ser un día de restauración.
Todos tenemos un pasado que quizá no es algo de lo cual podríamos jactarnos, tal vez hemos intentado olvidarlo; pero lamentablemente las situaciones, personas, lugares, etc. nos recuerdan lo que fuimos y atormentan nuestro diario vivir, llevándonos a una profunda depresión.
¿Alguna vez nos hemos sentido así? O tal vez estemos atravesando por un momento similar, pero cualquiera sea la situación, recordemos que no todo termina con una mala acción o una mala decisión, a menos que nosotros así lo permitamos.
¿Recordemos a Pedro y a Judas? Ambos discípulos de Jesús, después de haberle fallado, tomaron rumbos diferentes. Por un lado se encontraba Pedro, quien dijo amar a su Maestro, pero en un momento crucial negó conocerlo, tal vez esa fue la escena que marcó su vida, que lo llevó a deprimirse y quizá hasta autocastigarse, abandonando todo para volver a su pasado. Pero es importante resaltar que a pesar de la traición de Pedro, el Señor no sólo lo perdonó, sino también le confió a sus ovejas. Por otro lado, si analizamos a Judas podemos decir que tuvo la misma oportunidad de recibir el perdón de su Maestro, pero la diferencia fue que él no lo aceptó, más que arrepentimiento tuvo remordimiento, lo que lo llevó a tomar la peor decisión de su vida que terminó apartándolo de una eternidad al lado de su creador.
Dios estuvo dispuesto a perdonarlos a ambos, pero cada quien decidió qué rumbo tomaría su futuro. Esto muestra cuán hermoso es el corazón de Jesús y cuán diferente es el nuestro. Probablemente cualquiera de nosotros le diría a Pedro o a Judas: “Ya no te quiero, ya no confío en ti porque me has traicionado” Pero Jesús es diferente, a pesar de nuestros errores nos ama, nos perdona y no nos abandona frente a nuestro pecado, ni nos rechaza por nuestro mal proceder.
Qué gran alivio tener a un Dios amoroso y misericordioso, ¿verdad? Esto es un gran consuelo para nosotros frente a la humanidad. Él sabe que no somos perfectos y que al igual que todos luchamos para superar nuestras fallas.
Si hasta hoy hemos sido perseguidos por nuestro pasado, recordemos que hay esperanza en Jesús. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres gracias a nuestro salvador, quien pagó la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas.¡ Aceptemos su perdón!
No sigamos recordando nuestras derrotas y esos malos episodios que en nuestro presente sólo perjudican a vivir una vida agradable delante de Dios.
No busquemos formas de cómo podríamos arreglar esa mala decisión si tuviéramos la oportunidad de volver al pasado.
No sintamos sólo remordimiento por nuestros hechos como lo hizo Judas, arrepintámonos y aceptemos el perdón de Dios.
¡Hoy podemos ser libres de los pensamientos del pasado que quieren destruir nuestra vida espiritual!
Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos. 2 Corintios 5:17-19. BENDICIONES.


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