La Oración

EL PESO DE LA ORACION

La oración

La oración es la comunión con el Padre, es cuando entramos a la misma presencia de Dios en el espíritu, al trono de gracia, al lugar santísimo, donde podemos tener una comunicación plena con Dios.

Cuando aún no le había recibido al Señor como mi salvador, pero sí era  una cristiana tradicional que no  había entendido la palabra, (aunque tampoco me  habían enseñado  a entenderla), yo oraba a Dios en la carne, solo de una manera repetitiva, aunque si sabia la oración del Padre Nuestro, pero no entraba al trono de gracia, eso es a la misma presencia de Dios, porque no sabía orar en el espíritu, lo cual es la voluntad de Dios.

Cuando Jesús se encontró con la mujer Samaritana, le explicó como era necesario buscar de Dios, en el espíritu. En Mateo 4:20-24, la mujer samaritana no sabia como se debería orar ni donde era el lugar perfecto para buscar de Dios,  ella le dijo; Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Jesús le explicaba que ya no era necesario ver el lugar,  porque ella estaba confundida, pensaba que Dios se encontraba en un lugar físico, ya que en el antiguo testamento   Dios había establecido un lugar en el cual Él se encontraría  y era el lugar santísimo del tabernáculo de reunión.  El tabernáculo de reunión se encontraba en Jerusalén en el Templo construido por Salomón.

En Mateo 27:51

 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

Cuando murió Jesús, fue rasgado el velo del templo, el velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo, este lugar santísimo era el  lugar donde se podía hablar con Dios, era el templo que fue construido y  diseñado para buscar a Dios antes de la venida de Jesús, pero cuando vino Jesús a cumplir el nuevo pacto con su sangre, todo lo que era del antiguo pacto con Moisés, quedo solo como una sombra de lo verdadero, lo verdadero es el nuevo pacto, donde el lugar santísimo ya no era un lugar físico, sino un encuentro espiritual con el mismo padre, porque Dios es espíritu.

En el antiguo testamento, en el primer pacto en Éxodo26: Jehová le dijo a Moises.

31 También harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho de obra primorosa, con querubines;
32 y lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata.
33 Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo.
34 Pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo.

En esta imagen se puede ver el aspecto físico del tabernáculo del antiguo pacto con Moisés. Como podemos observar cada lugar del templo tenia un significado, donde todo el pueblo podía entrar hasta el lugar santo, pero al lugar santísimo a la misma presencia de Dios solo los  sacerdotes una vez al año. Lo cual quedó como sombra de lo verdadero.

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Cuando Jesús vino enseñó como se debería adorar.

En Juan 4:23-24

23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Dios es espíritu y como tal nuestra comunicación es espiritual. Ya no importa el lugar, pero si es necesario buscar a Dios en espíritu y verdad, nosotros tenemos un  cuerpo, alma y espíritu, luego la comunión intima con  Dios es en el espíritu, entrar a su misma presencia con adoración, con cánticos de alabanza. Es entrar al lugar santísimo que es el trono de la gracia a  pedir oportuno socorro.

1 Co 2:13

13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Hebreos 4:16

16  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Entramos al trono de gracia, al abundante amor del padre, a pedir el oportuno socorro, tenemos ese acceso a su misma presencia, gracias a la muerte de Jesús, que cuando murió por nuestros pecados pudo vencer en la cruz la esclavitud del pecado y no solo eso sino que cuando se rasgó el velo de arriba hacia abajo, significa que el antiguo pacto había terminado y con ello todo los rituales establecidos en el antiguo testamento, luego  se abrió la entrada a su misma presencia, al nuevo pacto al lugar santísimo, con su muerte tenemos acceso a su trono de gracia.

Hebreos 10:15-20

15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. 18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,

No podemos  ver a Dios pero sí  podemos sentir su presencia en el espíritu (aunque sabemos que sí el Señor muchas veces se manifiesta sobrenaturalmente), luego podemos poner toda carga sobre El y sentir esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

Como cristianos el Espíritu Santo esta unido a nuestro Espíritu, y bajo su guianza vamos al padre en oración. El Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debilidades y aun nos guía en la oración.

En Ro 8: 26-28

 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos

1 Tesalonicenses 5:17

 Orad sin cesar.

Jesús nos enseña que la  oración debe ser  continua, la búsqueda al Padre, es necesaria e imprescindible de todo creyente, cuando Jesús estaba en la tierra, se apartaba a un lugar a solas,  desde muy  temprano oraba al Padre, y en la transfiguración dijo a sus discípulos, Pedro y Pablo que por lo menos orasen una hora,  pero luego les dijo a la verdad el espíritu está dispuesto pero la carne es débil, enseñándonos de esa forma que la carne muchas veces no quiere sujetarse al espíritu, por ello es necesario disciplinar a la carne.

La oración va al padre en el nombre de Jesús, como la oración del  Padre Nuestro que el mismo Señor nos enseñó,  es una oración completa y nos ha dejado como modelo, para que nosotros podamos hacerlo,  pero  también nos enseña  que todo lo que pudiéramos al Padre en su nombre, en el nombre de Jesús,   el Padre lo hará.

No podemos caminar con nuestra propias fuerzas sino en comunión con el  Padre, por que la obra es de Dios, por eso  nos enseña a caminar de su mano, arraigados a la fuente de vida que es El.

Amen.


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