Jehová es mi luz y mi salvación

de quien temere

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Jehová es nuestra luz que resplandece en nuestros corazones, tenemos su palabra más cortante que una espada, esa palabra que nos enseña a confiar en el Señor, esa luz que mediante su palabra y su Santo Espíritu resplandece en la oscuridad, esa luz se manifiesta mediante Jesús nuestro Salvador y Redentor.

 En Isaías 9: 2

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre  ellos.

La luz que es Jesús que alumbra con su palabra y su presencia en nuestros corazones, cuando estábamos apartados de Él, el gran pastor, andábamos por el camino en tinieblas de oscuridad pensando que estábamos solos en este mundo, tal vez poniendo nuestra mirada en un ser humano, pero cuando resplandeció la luz de Jesús en nuestros corazones pudimos entender que no estamos solos si no que tenemos un Dios todo poderoso que tiene los brazos extendidos para protegernos y tiene el control de todas las cosas.  Jesús nos enseña el camino verdadero, la verdad y la vida sabiendo que mediante  Él podemos ir al Padre, mediante su palabra.

2Corintios 4:6

 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

Juan 8:12

Jesús, la luz del mundo

12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

La luz del mundo Jesús, esa luz se manifiesta en nuestros corazones, mediante su palabra y su Santo Espíritu,  restaura nuestras vidas, fortalece nuestros corazones, saber que Él tiene el control de las situaciones,  muchas veces nos sentimos como aquello que  no tiene una solución y buscamos refugio en otras fuentes, pero tenemos un camino verdadero y padre amoroso, que nos sostiene de su mano derecha. Si permanecemos en la luz y la verdad que  es su palabra, entonces ¿de quien temeremos?.

Isaías 51:12-23

12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?

Mateo 11: 28-30

28  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga

Nos ayuda a pasar toda sombra de muerte, toda tiniebla que se presenta en el camino, como cristianos no estamos exentos de sufrir pruebas y luchas en el camino, pero dice el Señor: Juan 16:33  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

En el Señor podemos tener paz, esa paz sobrenatural que viene a nosotros cuando nos acercamos a su presencia, renueva nuestras   fuerzas como  el águila cuando se alista a volar, extiende sus alas de un lado al otro  y se prepara para descender majestuosamente desde lo alto de la roca,  la roca representa a Jesús, es estar  sobre la  roca inconmovible , entonces así venga vientos y tempestades, no temeré porque su vara y su cayado me infundirán aliento.

Habacuc comprendió que Dios era todo  poderoso para restaurar todo lo perdido y con la fe fortalecida pudo orar:

Habacuc 3: 17-19

17 »Aunque la higuera no florezca
ni en las vides haya frutos,
aunque falte el producto del olivo
y los labrados no den mantenimiento,
aunque las ovejas sean quitadas de la majada
y no haya vacas en los corrales,
18 con todo, yo me alegraré en Jehová,
me gozaré en el Dios de mi salvación.
19 Jehová, el Señor, es mi fortaleza;
él me da pies como de ciervas
y me hace caminar por las alturas.»

Es caminar sobre las alturas, confiando en el Señor,  confiando en sus palabras, porque el justo vivirá por la fe, sabiendo que detrás de esa tormenta vendrá un silbido apacible, como le sucedió a Elías, el estaba asustado por que le perseguían para matarlo,  pero Dios le mostró en una visión,  un terremoto, un fuego, pero le dijo que en ese terremoto y fuego no estaba Dios,  eso representa problemas, porque mientras estamos en este mundo sabemos que existe fuerzas espirituales de maldad en las regiones celeste que están provocando en los seres humanos pensamientos de maldad, vienen las dificultades, pero aunque exista esa pruebas nuestra confianza debe permanecer en el Señor,  porque son solo tormentas, que pasara porque cuando entramos a esa luz admirable vendrá la calma como un silbido apacible, es la paz de Dios, la sabiduría de lo alto.

1 Reyes 19:12-13

12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbido apacible y delicado

Juan 11:9-10

Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

Permanezcamos en la luz  no sea que caminemos de noche osea lejos de Dios y tropecemos,  pero si caminamos con  Jesús la luz del mundo, cuando venga el día malo estaremos firmes, porque nuestra confianza hemos puesto en lo verdadero, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.

Amen.


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