
La Plenitud de Cristo
Génesis 1:26-28
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Dios creó al hombre conforme a su imagen y semejanza, es decir nos creó para ser santo como El es santo, Jesus dice sed santo como yo soy santo, ese es el propósito de Dios para todos, sed a imagen de Dios, pero que pasó con Adan y Eva no obedecieron a Dios, comieron del árbol prohibido, esa promesa de bendición se convirtió en maldición, Dios le dijo a Adán en Génesis 3:17b maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
La tierra fue maldita, aun podemos ver cuando Dios se arrepintió de haber hecho la tierra en Génesis 6:5-8 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Pero Noé halló Gracia delante de Dios y lo escogió para salvar y renovar todo lo creado y por medio de él tener misericordia de su creación. Dios bendijo su fe y obediencia, Noé tuvo tres hijos Sem , Cam y Jafet, más Dios bendijo a Sem, en Génesis 9:26-27 Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo.
De la descendencia de Sem es Abraham al cual Dios escogió y le fue dada la promesa de restauración, de bendición mediante su generación, para aquellos que crean cómo el creyó desde el momento que le llamo en Génesis 12:1-3 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Es con Abraham que Dios empieza la restauración de su creación, Abraham es el Padre de Fe, el creyó esperanza contra esperanza, que cuando le llamó en Génesis 15:5-6 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia y cuando Dios ordenó que sacrifique a Isaac para probarlo él no dudó, él obedeció, por tanto Dios le confirmó la promesa en Génesis 22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
De la simiente de Abraham es Jesús porque pertenece a ese linaje a la cual nosotros entramos por la Fe en Jesús en Gálatas 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Gracias a ese sacrificio tan grande a su muerte y muerte en cruz, por su sangre derramada y por la Fe en Jesús hemos sido injertados en la rica savia del olivo, somos herederos de la promesa juntamente con Jesús. En Romanos 11:17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo. Somos herederos juntamente con Jesús En Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Y por medio de Jesús nos reconcilió con el Padre no sólo a nosotros si no a todo lo creado, toda esa maldición hecha a Adan por su desobediencia ahora por la obediencia de Jesús toda la creación ha sido restaurada, reconciliado con Dios. En colosenses 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Jesús que es la imagen de Dios, es el único camino que nos lleva al Padre para obtener esa bendición que pronunció al principio de la creación: » Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» mediante El vamos al Padre, a esa santidad, por ello si tenemos a Jesús lo tenemos todo, El es nuestra plenitud, nuestro redentor, salvador, en El estamos completos, ya no hay otro sacrificio, El ya pagó ese gran precio para sacarnos de esa maldición. En Colosenses 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
Jesús en la cruz del calvario rompió todo decreto de maldición, él se hizo maldito en la cruz para reconciliarnos con el Padre. Colosenses 2:14-17 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Esa bendición dada desde el principio cuando Dios creó al hombre a su imagen y semejanza se cumple por medio de Jesús el mediador del nuevo pacto, para todo aquel que en El crea, porque El es el único camino que nos lleva al padre, a la perfección, a la santificación en Juan 14:6 dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre si no es por medio de mí, es la única puerta hacia esa promesa de bendición, sí seguimos su ejemplo, sus pisadas, haciendo la voluntad del Padre, es decir viviendo en santidad, dijo en 1 Pedro 1:16-17 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; Si tenemos a Jesús lo tenemos todo en el estamos completos, El es el Pastor de los pastores en El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad que quiere decir la divinidad, la santidad, y El nos lleva a esa santidad por el lavamiento de la palabra, El es nuestro Salvador no necesitamos otra fuente.
Esa es su voluntad que seamos a su imagen y semejanza, y solo si permanecemos en la roca de la salvación sujetos de su mano derecha podemos caminar hacia esa santidad, porque apartados de El de Jesús nada podemos hacer, El nos lleva por ese camino verdadero, no apartemos nuestra mirada de nuestro redentor en Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. En 2 Corintios 4:4
En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Solo Jesús, que es la imagen de Dios, nos lleva al Padre y por medio de El se puede cumplir esa palabra que dijo al principio que nos creó a su imagen y semejanza.
En Colosenses 2:6-7 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Colosenses 3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cristo Jesus en nosotros es la esperanza de gloria, si le tenemos a El lo tenemos todo, en El estamos completos, El ya pagó ese precio tan grande en la cruz del calvario ya no se necesita otro sacrificio, por sus llagas ya hemos sido sanados, porque ya no vivos nosotros si no El en nosotros, El nos conduce a la vida eterna, caminemos siempre puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la Fe, Pablo dijo en Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Amen.