Jesús la Luz del Mundo

Juan 1:5-13

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Esa luz que resplandece en medio de tanta tiniebla es Jesús, vino a este mundo a traer, salvación, sanidad, liberación, vino a traer a sus ovejas a ese verdadero redil, a su prado porque Él es Pastor de los Pastores, en Ezequiel 34:15-16 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Jesús es la luz del mundo, dijo el que me sigue, el que sigue su ejemplo, sus pisadas no andará en tinieblas, ver cómo El de madrugada oraba, tenía esa conexión con el Padre. Esa misma luz también resplandecerá en nuestros corazones, si disponemos a buscarle cada día. Necesitamos estar en comunión con el Padre para que toda tiniebla se disipe, en 1 Juan 1:5-6 Este es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.
Necesitamos esa comunión con el Padre cada día, entrar a ese trono de gracia para alcanzar oportuno socorro, revestirnos de su poder, de su gracia, para que esa luz penetre nuestros corazones y despeje toda oscuridad, toda tiniebla.

En Mateo 6:22-23 La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.  Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

Mirar donde pones tu mirada, porque si apartares tus ojos de esa luz inconmovibles dando lugar a las tinieblas, a las tentaciones de este mundo, también todo tu ser será contaminado. Cuidemos a donde se está dirigiendo los ojos, con que se está alimentando con la luz o con las tinieblas, que te aparta de la verdad y contamina tu mente y corazón, con las costumbres de este mundo. En 1 Juan 2:16-17  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Cuando nuestro Señor Jesucristo empezó a predicar a ese pueblo que estaba en tinieblas, se cumplió lo que el profeta Isaías había anunciado y se vuelve a recalcar en Mateo 4: 15-16 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció. Esa luz que es Jesús empezó a predicar las buenas nuevas, empezó a bendecir a tanta gente que andaba en oscuridad en tinieblas, que no sabían diferenciar su mano derecha de la mano izquierda, espiritualmente hablando, rompió toda cadena de opresión, toda atadura del enemigo, quitó toda ceguera espiritual, empezó a predicar el año agradable del Señor, porque el enemigo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, pero esa luz verdadera resplandeció en sus corazones y dio vista a los ciegos.

Cuando le recibimos como único y suficiente salvador, El quita toda oscuridad que hace que no podamos ver esa luz verdadera en Juan 11:9-10 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Necesitamos de esa luz para caminar como de día, seguros, para tener ese discernimiento de mal y del bien, caminar puestos los ojos en Jesús, para no dar lugar al enemigo, Él es el único camino que nos lleva a la perfección, es decir, al Padre, mediante sus enseñanzas. Escudriñar las escrituras porque ellas dan testimonio, mi dice el Señor.

En San Mateo 5:14-16 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Para demostrar que esa luz está en nosotros tenemos que andar cómo Él quiere, dando un buen testimonio de esa conversión, de ese cambio con buenas obras, así verán que esa luz de Jesús está resplandeciendo en nuestros corazones. Porque nos ha llamado para ser luz a las naciones.

Filipenses 2:12-16 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más, ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida.

Asidos, a la palabra de vida. Para ser esos luminares en el mundo, tenemos que cuidar esta salvación con temor y temblor, es decir, no apartarnos del Dios vivo, de esa comunión continua, porque dependemos de esa luz, Él va a producir en nosotros el caminar en obediencia de su palabra, que esa luz siempre resplandezca en nuestros corazones, y nos ayude a tomar buenas decisiones, porque en su luz veremos la luz y seremos esas lumbreras en cada lugar donde nos encontremos para ser ese canal de bendición para aquellos que necesitan la luz verdadera que es Jesús.

Salmos 36:7-9
¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.
Gracias Dios.
Amén




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