No dejemos de soñar

soñar

José era un joven conocido como “el soñador” ¿Cómo nos conocen a nosotros? A veces los conflictos quieren hacernos desfallecer, pero solamente el Señor puede hacer que nuestros sueños se vuelvan realidad, conozcamos la historia de José.

Es vital que una persona esté expectante de alcanzar metas, de lo contrario sería alguien que vive sin motivación, ni deseos de superarse. Desde que uno es niño sueña con ser como su padre o alguien de su admiración como un cantante, doctor, un rescatista, etc. Cuando crecemos la visión cambia porque ponemos los pies en la realidad, pero generalmente deseamos crecer en las diferentes áreas de nuestra vida, ser personas que se destaquen del resto.

Soñar no es un aspecto negativo, aunque estos deseos sean casi imposibles de alcanzar; el problema está cuando dejamos de imaginar. Cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que el camino no es tan sencillo por lo que muchos pierden las esperanzas, entonces se resignan a la realidad que llevan hasta su muerte, sin esperar algo mejor para sus vidas.

“Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.” Génesis 37:19.

José era conocido como “el soñador” Él sabía que tenía un propósito. Cuando seguimos a Jesús conocemos los planes que tiene para nuestra vida, renueva nuestras fuerzas y nos impulsa a alcanzar nuestras metas ¿Somos alguien que sueña o se conforma?

En la actualidad muchos han dejado de soñar por los conflictos que están enfrentando o la forma en la que se encuentra el mundo. Pocos son los que tienen motivación para pelear pero en esta ocasión es un deber señalar que hay una luz de esperanza:

“Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.” Habacuc 3:17-18.

Aunque parezca que nuestro esfuerzo es en vano, que no valoren nuestro trabajo o no veamos lo que tanto anhelamos en este momento, no nos rindamos, no dejemos de confiar en Dios. Recordemos a José, él fue vendido por su propia familia, acusado injustamente fue llevado a la cárcel y aun así no perdió la fe. Después de lo que enfrentó llegó la bendición a su vida y vio sus sueños realizarse, convirtiéndose en el gobernador de Egipto.

Si nos hemos conformado con la vida que llevamos, abramos nuestros ojos. Nunca dejemos de alcanzar metas no importa la edad que tengamos, y podemos empezar cambiando el ambiente que nos rodea siendo el mejor cristiano, esposo, amigo y otros. Porque solamente de esta manera daremos pasos hacia adelante. BENDICIONES.

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