Valorar lo que tenemos

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Enfocarnos en ver sólo lo negativo y en lo que nos falta, no nos permite valorar lo bueno que poseemos.
A veces nos complicamos tanto la vida al quejarnos por lo que no tenemos y olvidamos agradecer por lo que poseemos.
El rey Saúl fue privilegiado al ser elegido por Dios para gobernar una nación, pero sus malas decisiones lo llevaron a perderlo todo.
¿Valoramos lo que tenemos o vamos a esperar a perder lo que Dios nos ha dado para entonces recapacitar en el valor que aquello tenía para nosotros?
Si observamos a nuestro alrededor, hay gente que está postrada en cama sin esperanza de vida, que estarían dispuesto a dar lo que sea por vivir un día más, mientras que hay otros que ya no quieren seguir respirando e intentan quitarse la vida; hay muchos que botan las sobras de su comida y hay otros que están muriéndose de hambre. Hay quienes no quieren trabajar quizá por pereza o porque ya lo tienen todo, pero hay otros que les gustaría trabajar en lo que sea con tal de recibir un salario. Muchos sueñan con casarse y hay otros que deciden divorciarse. Hay algunos que se quejan por la familia que tienen, y hay otros que sueñan con tener una.
Nos cuesta entender que lo que poseemos ha sido diseñado exclusivamente para nosotros y que no es necesario codiciar lo que otros tienen, porque Dios no nos dará algo pensando en otra persona.
Tal vez hemos estado viviendo desanimados, tristes y frustrados por lo que no tenemos sin valorar y agradecer a Dios por lo que posemos. Pero disfrutemos a vivir contentos con lo que Dios nos ha dado, sin tener que esperar un día o una fecha especial para hacerlo.
Es importante entender que cada día construimos una historia nueva en nuestras vidas con cada decisión que tomamos, con cada paso que damos.
Hebreos 13:5 nos menciona: “(…) Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia: Nunca te dejaré desamparado.”
¡El contentamiento no es un sentimiento sino una actitud del corazón! Porque en medio de la adversidad, nosotros escogemos estar tristes, amargados o agradecidos por lo poco o mucho que podamos tener.
Si hasta hoy sólo han salido quejas de nuestros labios es momento de recapacitar ¡No esperemos que la vida nos arrebate cosas, personas, trabajos, ministerios por no valorarlos! BENDICIONES.


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