Tu hermano resucitará.

 

Este pasaje de la biblia San juan 11: 1-44  me habló el Señor  hace algunos años por un hermano en la fe que había retrocedido al pecado,  cuando yo lo veía me daba pena por su aspecto, envuelto en el pecado y ore por él  y en este capitulo Dios me hizo entender  como Dios trata  y restaura  las  personas,  porque Dios vino a restaurar lo que  el enemigo  ha destruido, en Juan 10 dice: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia.

1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.
2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.)
3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.
4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

Si lo vemos de un modo espiritual podemos  comparar a una persona que estaba muerta lejos de la presencia de Dios, en el pecado  pero Jesús no lo vio como muerto sin esperanza sino enfermo y tuvo misericordia, compasión porque sabía que Dios se iba a glorificar en él, es así como Dios quiere glorificarse en cada vida que esta en  pecado. Creer que para Jesús, todo es posible que solamente duerme dice el Señor que la esperanza esta presente  que hay una solución y  esa solución es el Señor Jesús y luego dice voy a despertarle, Jesus es el que tiene autoridad para volverlo en si,  despertarle, limpiarle y restaurarle.

20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 
24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 
26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Jesús le dijo a Marta tu hermano resucitará, pero Marta se justificaba de muchas palabras, por que veía las circunstancias de ese momento, la situación difícil de Lázaro, ella pensó que ya no tenía remedio, su fe era pequeña  por que Marta era una persona muy afanosa en los quehaceres cotidianos, no estaba separando un tiempo, su  comunión con el Señor era casi nula, era buena cristiana trabajadora, pero su fe no estaba fortalecida, ya sea con la oración, la palabra, las alabanzas, la predicación, el buscar de Dios,  y Jesús le dijo Yo soy la resurrección que quiere decir que Jesús era poderoso para restaurar esa vida, para sanar sus heridas, para resucitarlo, ¿ Crees esto?.,  la fe es la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve,  esa es la fe que Dios quiere que tengamos que creamos, que no dudemos, sin fe es imposible agradar al Señor,  y no solamente creerlo sino confesar con nuestra boca aquello que Dios ha puesto en nuestros corazones mediante su palabra sus promesas, para ver que aquello se hará realidad, en Romanos 10:10, con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación,  dice también todo lo pidamos creyendo así os vendrá,  pero no dudemos no seamos como la onda del mar que va de aquí para allá, si no que a pesar de las circunstancias si andamos de la mano de Dios entonces Dios nos ayudara a pasar por la sombra hasta que el día se aclare, sigamos firmes en el Señor.

27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.
29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.
30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.
31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.
32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
35 Jesús lloró.
36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

El Señor se conmovió al ver a Lázaro, verle muerto sin esperanza, Jesús lloró, es así cuando Jesús se conmueve cuando alguien retrocede de los caminos del Señor, se aparta del rebaño y del Pastor, dándole lugar al enemigo, nuevamente en pecado por tanto en desobediencia.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?
38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.
39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

Eso decimos nosotros hiede ya, osea que ya apesta que a simple vista ya no tiene solución, osea que tratamos de justificar de alguna manera que ya no hay esperanza, que  ya no tiene remedio, eso  pensamos que lo que vemos esta muerto, esto sucede cuando la persona a nuestra vista natural esta como los cerdos sobre su vomito es un desastre total que a pesar que le predicamos para que regrese no quiere salir de ese pecado,  pero el Señor quiere que sigamos creyendo que a su tiempo será restaurado,  dice el Señor que no veamos la situación o estado  de la persona, si no que Dios es poderoso para restaurar, y no dudemos sino saquemos la piedra es decir oremos por esa persona, sigamos predicando, por que la buena semilla que es la palabra de Dios dará sus frutos a su debido tiempo.

Esta palabra de Dios también se puede  comparar a una situación o problema que estemos pasando, que aparentemente la solución es imposible, pero si nuestra confianza reposa en el Señor y en su sabiduría que se encuentra en su palabra entonces con la autoridad que El nos da luego podemos declarar que con El somos más que vencedores.

40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Eso le dijo El Señor a Martha, es creer para ver los resultados,  es tener la fe fortalecida  en el Señor, es no dudar, es caminar de la mano de Dios, por que ya no somos nosotros si no El en nosotros la esperanza de gloria.

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor,  para que crean que tú me has enviado. 

Jesús oró por Lazaro y sabía que siempre  el Padre Celestial lo oía, es asi,  que cuando pedimos Dios nos oye  y  da una salida a la situación. Todo lo que pidieras creyendo lo recebireis.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Solo por medio de Jesús somos liberados de a esclavitud del pecado, y El con autoridad y como pastor de nuestras vidas nos rescata del mundo de las tinieblas y nos atrae a su luz admirable, a su rebaño,  porque dice la palabra de Dios en Juan 10:27 Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen, yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

En Lucas 15: 4,5 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;

Es cuando el Señor pelea por su hijo o hija que se aparta del rebaño nos encarga a su iglesia que somos nosotros a desatadle, a ayudarle a nuestro prójimo a salir de la cadenas de la esclavitud, a restaurarle en el amor de Dios.

Es cuando el entendí que era necesario seguir orando por el hermano, seguir creyendo aunque con mis ojos naturales  pensaba que era difícil, pero Dios me fortalecía para seguir creyendo,   siempre le predicaba la palabra, pero el seguía en el pecado, cuando venia a visitarme le recibía en el amor de Dios, hasta que después de dos años le sucedió un problema que ya no podía mas y  nuevamente busco de Dios pero siempre con sus altibajos,  seguía predicandole y orando por el, hasta que Dios le puso una situación que estaba sobre la espada y la pared entonces volvió al rebaño,  y empezó de nuevo a servir a Dios después de 4 o 5 años alejado de Dios, ahora le veo con gran gozo y agradecimiento sirviendo al Señor sabiendo que apartado del Pastor de los pastores nada podemos hacer. Amen

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