SOMOS TEMPLO DEL DIOS VIVIENTE

paloma

2 Corintios 6:14-18

En este pasaje el Señor nos enseña que no debemos unirnos con yugo desigual  con los incrédulos, ya que somos Templo de Espíritu Santo, cuando nos convertimos al Señor, hemos sido sellados con su Espíritu, y por tanto  también es quien  guía  nuestra vida, perfeccionando nuestros corazones  para la santidad, es cuando la luz de Jesús resplandeció en nuestra mente, corazón y  pudimos conocer la verdad que nos hizo libres del pecado, es similar cuando  al  principio de la creación en Génesis 1: 2-4 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.  Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

En el principio vemos que la luz resplandeció sobre las tinieblas y Dios mediante su Espíritu Santo creo la luz y a la vez toda la creación, del mismo modo cuando la luz del evangelio de Jesús viene a nuestras vidas que se encuentra desordenada y vacía, la luz resplandece en nuestros corazones y es sellada con el Espíritu Santo.

Somos templos del Dios viviente que nos guía en cada momento de nuestra vida, muchas veces contristamos  al Espíritu Santo no obedeciendo a la palabra, una de ellas es esta que dice no unáis a yugo desigual con los incrédulos, con aquellos que no tienen esa  luz de Jesús,  entonces que compañerismo se puede tener, si no tienen la misma visión, si no les ha  amanecido la luz del evangelio,  luego dice;

14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?

Vemos  que son opuestos totalmente, no hay comunión, nosotros como creyentes seguimos a Jesús, tenemos el Espíritu Santo pero aquellos que no conocen la luz de Jesús se dejan llevar por la corriente de este mundo, las costumbres,  pero nosotros somos los llamados a compartirles la palabra,  el pueblo de Israel en el antiguo testamento se dejo llevar y se unió con yugo desigual como le paso a Salomón un hombre muy bendecido, lleno de sabiduría, pero se unió con yugo desigual, se unió a una mujer que no era de su misma fe y eso fue su caída.

1ra. de Reyes 3:1 Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor.

1ra. de Reyes 11:1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;
2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.

9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, 10 y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová.
11 Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. 

Cuan delicado es  el no cumplir con la voluntad de Dios, el cuidar la salvación tan grande que tiene una gran promesa, la vida eterna, el Señor quiere que crezcamos en esa santificación, el liberarnos de todo pecado e inmundicia, vence el mal con el bien, que viene con promesa de bendición.

Jeremías 15:19

19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

No  te conviertas a ellos dice el Señor, no te contamines con sus creencias y costumbres, guarda tu mente y corazón, guardando su palabra, porque somos templo del Espíritu Santo, conviértanse ellos a ti, el predicarle el evangelio, el orar por ellos, llevándolos cautivos a la obediencia de Cristo.

En 1 Co. 6: 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Glorificad  a Dios  no solo en el espíritu, sino también con nuestro cuerpo, esto también se refiere a que Dios no permite la convivencia fuera del matrimonio sea con un incrédulo o creyente, por ello dice, huye de la fornicación, que es la fornicación? Es tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, ese pecado que  trae muchas consecuencias graves, como el traer niños no deseados,  que en la mayoría son abandonados, los cuales provoca en ellos resentimientos y rebeldía, otras maldiciones son  las enfermedades venéreas, que se contrae por contagio produciendo enfermedades incurables.

Hebreos 13: 4

 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios ya los adúlteros los juzgará Dios.

Hemos sido comprado con precio, con la sangre de Jesús entonces sabemos cuánto amor Dios a depositado en sus hijos, su iglesia para poder se salvos, glorifiquemos a Dios no solo en el espíritu sino también cuidando nuestro cuerpo.

2 Corintios 6: 16-18

Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré entre ellos, 
Y seré su Dios, 
Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual,
Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, 
Y no toquéis lo inmundo; 
Y yo os recibiré,
Y seré para vosotros por Padre,
Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Amen


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