
Todo lo que nuestros pies pisare será nuestro, dice el Señor, son sus promesas, son las bendiciones que tiene preparado para su iglesia, son muchas, pero ciertamente tiene condiciones que se debe cumplir.
En Dt. 11: 1-7 Podemos ver, de cómo el Señor sacó a Israel de Egipto, (Egipto representa el mundo), de la misma manera, cuando Dios sacó a su pueblo, Israel, con mano extendida y poderosa, abrió el mar rojo y pasó en seco, saliendo el pueblo sano, salvo y en victoria, es de ese mismo modo Dios nos rescató de las garras del infierno y nos trajo a su manada, a su pueblo es decir a su tabernáculo que es la iglesia, que es el cuerpo de Cristo. En Efesios 2:9 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, ahora somos hijos de Dios.
En Dt. 11: 11-12 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
En los tiempos antiguos, con Moisés, la tierra prometida fue Canaán. Pero ahora la tierra prometida es permanecer sobre la roca eterna que es Jesús, tomando las bendiciones establecidas desde el principio, Jesús dijo en Lucas 4:18-19 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Esa es la lluvia temprana y tardía que Dios ha prometido, es la libertad de las asechanzas del enemigo, rompió las cadenas de la esclavitud del pecado, si el hijo os libertare serás verdaderamente libre, dice el Señor, en Juan 10:10. El ladrón no viene, sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Solo en Jesús podemos encontrar esa vida abundante, esa lluvia de bendición del cielo, el rocío de la mañana, su Santo Espíritu, podemos tener esa conexión espiritual con el Padre, porque gracias a su muerte en la cruz podemos entrar confiadamente a su trono de gracia, a pedir oportuno socorro. Donde ángeles suben y bajan, para continuar la obra divina, es una tierra que fluye leche y miel. El Señor es el pastor, la vid, la roca, la piedra angular, y su pueblo está asentada sobre ella, Dios la cuida y está vigilante de su iglesia, y Nuestro Señor Jesucristo está sentado a la diestra del Padre, todopoderoso intercediendo por nosotros su iglesia de día y de noche.
Dt. 11: 13-15 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.
Pero hay una condición muy grande es amar a Dios sobre todas las cosas, obedeciendo cuidadosamente su palabra, guardarla en la mente y corazón para ponerla por obra, dice entonces yo derramaré la lluvia temprana y tardía, son las bendiciones que vendrán por el servicio a Dios, eso es, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura.
Dios nos promete derramar de esa lluvia de bendición la temprana y la tardía, la temprana se compara a la siembra de una semilla, para ello se necesita de esa lluvia temprana, porque esa lluvia prepara la tierra para una buena siembra y la lluvia tardía es aquella que es necesaria para cosechar aquella semilla ya transformada en una planta con sus frutos, eso se asemeja cuando tenemos un proyecto, una petición, un objetivo, una meta planeada, una tierra prometida, es la pequeña semilla sembrada, que a su tiempo dará ese fruto abundante, si lo cuidamos, lo abonamos, lo alimentamos con agua que representa la palabra, con las oraciones, ayunos, intercesión, las armas espirituales que Dios nos ha entregado por ello le dijo Dios a Josué el conquistador en Josué 1:8 -9 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué obedeció, Su Fe estaba fortalecida con la palabra y no dudaba si no creía que Dios era poderoso para darle más abundantemente de lo que pedía o entendía, y pudo llegar a la tierra prometida, a esa bendición esperada, con esa lluvia tardía, obtuvo la cosecha, la victoria. Pero no fue de un día para otro, si no en el camino se encontró con cada obstáculo, tuvo que vencer muchos pueblos, hubo muchas barreras, para llegar a la tierra deseada y Dios le dio las estrategias para vencer en cada ocasión, de ese mismo modo Dios nos dará sabiduría, inteligencia, estrategias para alcanzar las promesas. Josué siempre caminó de la mano de Dios. Ahora tenemos el Espiritu Santo que nos guía a toda verdad, abre nuetros ojos espirituales y nuetro entendimiento.
Josue fue el gran conquistador, aquel que peleó la buena batalla de la fe, porque fortalecía su Fe siendo obediente con la palabra de Dios. Es un ejemplo de los muchos que Dios nos ha dejado para aprender y confiar que con El se hace grandes proezas.
La Fe viene por el oír de la palabra de Dios. En Juan 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Permanecer en el Señor sujetarnos bien de su mano derecha, sirviéndole, fortalecernos en el poder de su fuerza, es permanecer en la roca eterna de la salvación, es caminar puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la Fe.
Dt. 11: 16-25 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová. Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, 23 Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
La palabra de Dios tiene poder, guardarla en el corazón y en la mente para ponerla por obra, es su voluntad, no apartarse detrás de ningún ídolo, de ninguna distracción, ponerle en ese primer lugar que le corresponde, no apartarse del Dios vivo. Él tiene esas promesas de bendición, pero se requiere de obediencia para que sea derramada esa lluvia, temprana y tardía, no sea que Dios cierre los cielos y no haya lluvia, por la desobediencia, por ello sabemos que la palabra de Dios es nuestro alimento, nuestro sustento y nos exhorta a compartirla a predicar a tiempo y fuera de tiempo, primero en nuestra casa con la familia, y luego con todos, no solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
En Proverbios 11: 14 Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Más en la multitud de consejeros hay seguridad.
Como hijos de Dios tenemos esas promesas de bendiciones, y se hará realidad, si permanecemos en Él, en 2 Timoteo 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Gálatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
En el proceso, si vemos la tierra prometida con la vista natural y raciocinio humano, lo veremos cómo algo imposible, pero si caminamos por fe y no por vista, creyendo y confesando las promesas, si ponemos la confianza y los ojos en Jesús, entonces podremos ser más que vencedores con Cristo Jesús.
El Señor solo nos pide una fe, como un granito de mostaza, ¿cómo es el granito de mostaza? Es la más pequeña de las semillas, solo necesitamos esa pequeña fe para conseguir el objetivo, y a medida que la semilla es plantada será regada y fortalecida en las manos del Maestro hasta encontrar la tierra prometida que es el objetivo deseado.
Mateo 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará;y nada os será imposible.
Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
No seamos como la primera generación del pueblo de Israel, que no pudo entrar a la tierra prometida durante 40 años, estuvieron dando vueltas y vueltas por el desierto, por su incredulidad, pero la segunda generación y solo dos de la primera generación como Josué y Caleb pudieron entrar, porque tuvieron fe y pudieron obtener la promesa.
Zacarías 10: 1 Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. Porque todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro.
Amén.